Cerrar los ojos y dejarte llevar. Experimentar y sentir a través de todos los sentidos, así se vive. La música y el ritmo empiezan a meterse en cada poro de tu cuerpo. Los pies, por los pies comienza, sin dudas. Y sube. Las rodillas ya van de atrás a adelante, de un lado a otro; la cadera las sigue. Los brazos ya están en movimiento, suben tocando tu cuerpo, lo sentís, la cabeza no se queda atrás y ahí te das cuenta que no podés parar. Te liberaste.